Olor a cobre

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Cuando lo maté, no lo entendí muy bien. Quiero decir que no supe cómo había ocurrido. Sólo veía el cuchillo sobresaliendo de su cuerpo y las baldosas blancas de la cocina salpicadas de rojo. Recuerdo el olor a cobre y que me miré las manos sin poder creer que estuvieran empapadas de sangre. Y allí estaba él…

Los ojos se le habían quedado abiertos, fijos en mí. Las náuseas me empujaron a tomar de nuevo el cuchillo y sacárselos. Entonces me molestaron sus manos. Siempre me habían asqueado. Se las corté. Luego clavé el cuchillo en sus genitales, pero sin quitarle los pantalones. Y, finalmente, le rajé los labios y le corté la cabeza. Eso fue lo que más costó. El hueso no cedía y casi rompí el cuchillo.

            Pero cuando me he despertado nada de eso había pasado. Sólo persistía el olor a cobre. Me estaba desangrando tirada en el suelo. Me ha violado y se ha ido. Él ha vuelto a ganar. Y yo ya no puedo soportarlo más: me he abierto las venas.

Autora: Noemí Hernández Muñoz

Nacionalidad: Española

Ilustración: Antonio Torres Rodríguez

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Publicado en: www.edicionesalféizar.com

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Olor a cobre

3 comentarios en “Olor a cobre

  1. Lic. Hickssa Herrera. Docente Esteliana. Me encanta este relato por su brevedad y significativo. dijo:

    Me encanta este relato por su brevedad y significativo. Expresa el dolor de la joven, que ni aun matándolo se borrarán las huellas.

    Le gusta a 1 persona

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